En la lista de propósitos de Año Nuevo, hay uno que nunca falta (al menos en la mía): leer más. Arranca enero y entonces nos ponemos a buscar recomendaciones en sitios especializados de Internet, visitamos librerías para comprar las últimas novedades, reorganizamos la biblioteca y hasta acondicionamos un rinconcito en casa para dedicar más tiempo a los libros.  

Pero claro, después de uno o dos meses espectaculares, en los que leímos el best seller del momento y hasta es novela que compramos hace dos años, nos empiezan a ganar los pendientes del día a día, nos desmotivamos… Y para mediados de año nuestro gran objetivo quedó en el olvido (bueno, como otros tantos…).

¿Nuestra excusa preferida?: ¡no tengo tiempo!

Y es una pena, porque leer es una actividad esencial no solo para ser mejores emprendedores, sino para nuestro crecimiento personal. Los libros nos permiten expandir nuestros conocimientos y habilidades, pero también nos inspiran, nos llenan de energía, afilan nuestra mente y expanden nuestros horizontes.

Si lo piensas, es increíble que por $200 o $300 podamos acceder a obras literarias que cambiaron a toda una generación, o a ensayos que nos permiten entender mejor el mundo y que tomaron años de investigación. Los libros nos permiten vivir en un estado de evolución permanente.  

“Para viajar lejos no hay mejor nave que un libro.”

Emily Dickinson

Y como todo hábito nuevo, o que nos cuesta incorporar, leer necesita espacio, compromiso y mucha práctica. Incluso entre aquellas personas para las que leer es parte de su trabajo, como en mi caso. Por suerte, crecí en una casa en la que se leía mucho y empecé a hacerlo de forma natural, cuando era muy chica. Pero la realidad es que si no me organizo y pongo a la lectura entre mis prioridades del día, a mí también se me acumulan los libros por leer.     

Con los años, desarrollé nueve prácticas que me permiten avanzar con mis lecturas de manera más efectiva y placentera.

Son hábitos sencillos y efectivos, que no solo me ayudan a leer más sino a incorporar mejor los nuevos conocimientos y también a disfrutar el momento.

Consejo #1 Hacer una lista

Es el primer paso para organizar las lecturas. Yo me planteo leer al menos cuatro libros al mes, con la idea de terminar 50 en un año (dependiendo de la cantidad de páginas de cada obra, claro). Pero si no tienes incorporado este hábito, es mejor ser realistas y empezar por dos libros al mes. Las listas son útiles porque nos plantean un objetivo claro, y porque llevar un registro de lo que leímos genera satisfacción y nos impulsa a seguir adelante.

Consejo #2 Darle prioridad a la lectura

Eso significa bloquear espacio en tu agenda, como si se tratara de una cita de negocios. Al igual que en el caso del ejercicio o la meditación, es la única manera de crear un hábito. Si esperamos leer en nuestros ratos libres o al final del día, cuando ya estamos cansados y desganados, no lo vamos a lograr. No hace falta que le dediques una hora de corrido a un libro, con tres o cuatro bloques de lectura de 20 minutos por día puedes avanzar mucho más de lo que te imaginas. Yo los agendo temprano a la mañana (antes de arrancar con mi jornada de trabajo), después de comer y por la noche.

Consejo #3 Leer varios libros a la vez

Este es un consejo muy personal, pero que funciona perfecto para mí. La variedad de temas me permite conectarme con las diferentes área de interés que tengo, unir ideas que en principio no tienen nada que ver (esta es una de las claves para ser más creativos) y alimentar mi curiosidad por otras obras y autores. En general, en mi casa y la oficina tengo repartidos libros de ficción, economía y negocios, historia y desarrollo personal. Y siempre guardo un espacio para las biografías, uno de mis géneros favoritos.

Consejo #4 Tener siempre un libro a la mano

En cualquier momento puede aparecer una oportunidad para leer. En la fila del banco, mientras esperamos que nos atienda el dentista o en el restaurante, antes de que llegue nuestra pareja o un amigo… Claro, si tenemos un rato libre la primera opción tiene que ser tomar el libro y no el celular, para revisar las redes sociales o los últimos comentarios de un chat. Hay que tener disciplina.

Los dispositivos de lectura electrónica como Kindle son muy prácticos, porque son pequeños, ligeros y nos permiten acceder a varios libros a la vez.

#5 Marcar los libros

Confieso que subrayar frases, resaltar ideas o escribir notas en el margen de una página me costó mucho… Los libros son objetos casi preciosos para mí. Pero la verdad es que esta práctica tiene muchos beneficios, sobre todo cuando leo sobre temas relacionadas con mi trabajo. En primer lugar, permite destacar los puntos que nos parecen más importantes, reforzar conceptos y retener mejor la información. Además, dejar por escrito nuestras reflexiones o comentarios puede ser muy útil para intercambiar opiniones con otras personas. 

#6 Compartir y comentar lo que lees

Leer es un hábito muy solitario, y este hábito es ideal para conocer otras opiniones sobre una obra o autor, y ampliar tus redes de contacto. Puedes hacerlo en el trabajo o en reuniones con amigos, y obviamente a través de las redes sociales o de un blog. Cuando descubro una novela apasionante, o un libro de negocios que puede resultar útil para alguien que está enfrentando problemas con su empresa, me encanta contarlo por Facebook, Instagram o Twitter. Si bien es cierto que la gente lee menos, también lo es que hay un interés creciente por retomar este hábito e incluso por promoverlo entre las generaciones más jóvenes.

#7 Comprar eBooks, ejemplares usados y hacer intercambios

Hay algo mágico cuando recibo un pedido de Amazon, abro la caja y siento ese olor a libro nuevo. O cuando me paso horas en una librería hurgando entre las estanterías. Pero a veces hay muchos gastos en la empresa y el presupuesto no alcanza, así que no tengo problema en adquirir ejemplares usados o intercambiar algunos de los libros que ya leí con amigos, colegas o conocidos en grupos de WhatsApp. Los eBooks también son más económicos, podemos descargarlos en segundos y además no hay que pagar por el envío.   

¡Y no nos olvidemos de las bibliotecas públicas!

Su servicio es gratuito, tienen un acervo excepcional y además la Ciudad de México tiene algunas de las más bonitas del mundo, como la Biblioteca Nacional de México y la José Vasconcelos. ¿Todavía no las has visitado? Te recomiendo especialmente que lo hagas.

#8 Escuchar audiolibros

Ay, están de moda pero tengo que confesar que no me encantan… Pero tengo muchos amigos que se enamoraron de este formato, y que lo usan mientras conducen el automóvil, ordenan papeles en la oficina o usan la caminadora del gimnasio. ¡Es cuestión de hacer la prueba! Entre las plataformas más recomendadas, a las que puedes acceder a través de una suscripción mensual, están Audible (una compañía de Amazon) y Storytel. Entre otras ventajas, permiten descargar los archivos para escucharlos sin conexión a Internet y modificar la velocidad de reproducción (algo muy útil si, por ejemplo, optaste por escuchar la versión en inglés).

#9 Unirse a un club de lectura

Otra estrategia efectiva para mantener el ritmo de lectura es hacerlo en compañía de otros, para compartir opiniones y puntos de vista. Además, como estos grupos manejan listas de obras que hay que terminar en determinado período de tiempo, fortalecen nuestro compromiso. Busca un club que maneje actividades cerca de tu casa o lugar de trabajo, para que te sea más fácil asistir a las sesiones. Y si no encuentras uno, puedes optar por un grupo en Faceook o plataformas online como GoodReads, en la que podrás enterarte qué están leyendo tus amigos, llevar un registro de las obras que has leído y quieres leer, escribir tus propios reviews y acceder a recomendaciones personalizadas.

Ah, y un último comentario: ¡no hace falta terminar un libro si no te gusta!

Aún si se trata del escritor de moda o de una novela clásica. Todos tenemos nuestras preferencias en cuanto a temas, géneros literarios o estilos, y está bien enfocarse en aquellas obras o autores con los que podemos conectarnos, que nos emocionan y de los que podemos aprender. ¿Te gustan las novelas “ligeras” o los libros de comics? ¡Adelante! Es una buena manera de empezar a conectarte más con la lectura, e igualmente te estarás dando la oportunidad de conocer los pensamientos y las experiencias de otras personas.

Además, leer por placer es mucho más productivo, y la verdad es que cuando tenemos un negocio y además queremos disfrutar de la vida no tenemos tiempo que perder.

Laura

Fotografía: Joel Muniz, Unsplash.