Un héroe, la autenticidad y los detalles pueden hacer de un simple relato una historia inolvidable.

Ok, ya entendimos el poder de las historias y por qué el storytelling es una herramienta clave para inspirar y conectar con las audiencias. Entonces, si ya estamos decididos a aplicarla en nuestro negocio, ¿por dónde empezar? ¿Cuáles son sus elementos más importantes? ¿Y cómo aplicarlos para trasformar nuestra marca y la estrategia de marketing del negocio?

Como toda moda, el storytelling ahora tiene muchos “apóstoles”, y alrededor de ella se ha creado toda una industria de consultores. Claro, lo ideal es que trabajes en esta estrategia con un profesional reconocido y realmente experto en el tema (aunque pocos, los hay muy buenos). Pero puedes empezar a trabajar en la historia de tu marca solo, o junto a algunos miembros de tu equipo. Y avanzar luego sobre esa base.

Al final, ¿quién va a conocer una marca mejor que aquel que la hizo nacer? Éstos son los cinco elementos de un buen storytelling que necesitan identificar.

  1. El propósito superior de la marca. Lo primero es definir claramente “de dónde venimos y hacia dónde vamos”. Y ser una empresa rentable o ganar dinero ya no es un argumento suficiente, ni siquiera para los accionistas. Pregúntate: ¿cuáles son los valores que mueven a tu empresa y sus protagonistas? Esta fase es delicada porque implica mucha introspección: entender qué hemos hecho bien y mal en el pasado, aclarar por qué hacer lo mismo ya no es una opción dadas las circunstancias actuales, descubrir lo que nos mueve y qué impacto positivo queremos tener en nuestras vidas y en las de los demás.
  2. Un héroe. Es quien que pone sobre sus espaldas la responsabilidad de llevar ese propósito superior a la realidad. Lo hace con vocación y una decisón firme. Trabaja duro y toma riesgos. Y supera obstáculos, muchos obstáculos. A la hora de contar la historia de tu marca, identifica un héroe que se identifique y “encarne” su misión y valores. Puede ser un cliente feliz, un empleado, un proveedor a quien hiciste crecer o tú mismo, como fundador del negocio.

    Las grandes compañías cuentan grandes historias. Y esas historias incluyen fracasos y pérdidas.

  3. Un final memorable. Los mejores storytellers empiezan por el fin de la historia… Y luego van atrás en el tiempo para contar a la audiencia cómo llegaron allí y lo que tuvieron que superar. Lo más importante es seguir un relato simple, con el esquema clásico de tres actos de cualquier relato: inicio, desarrollo y final. No te detengas demasiado en ninguna etapa y no olvides los condimentos esenciales del suspenso, la emoción y la empatía.
  4. Autenticidad. Las grandes compañías cuentan grandes historias. Y esas historias incluyen fracasos y pérdidas. La gente se inspira con los ganadores, pero se identifica más con las personas de “carne y hueso”, aquellos capaces de mostrar sus errores del pasado, su vulnerabilidad y su lado humano. Lo mismo sucede con las marcas y las empresas: la mayor parte del tiempo los clientes no esperan un producto o servicio perfecto, sino que las marcas sean honestas, transparentes y cercanas.
  5. Detalles, detalles y más detalles. Según un estudio de Stanford University, un dato estadístico tiene un índice de retención en las personas del 5 al 10%. Pero cuando es acompañado de una anécdota, esa cifra sube al 70 por ciento. No lo olvides: en el storytelling, los detalles son el vehículo de un mensaje más grande. Son los detalles –un color, un aroma, una anécdota o una confesión inesperada- lo que dan vida a las historias. Y las hacen más memorables.

Imagen: Ben Smith (Free Images).