«¿Cómo definirías tu marca personal?»

La primera vez que me hicieron esta pregunta no supe, sinceramente, qué contestar. Y algo en mí dijo: «¡Qué frivolidad!».

Con el tiempo comprendí que el branding personal es un tema serio. Y una herramienta clave para el crecimiento de nuestros negocios.

Entonces, uno de mis primeras tareas como emprendedora fue reformular este concepto y entender cómo podía aprovecharlo. Y hoy quiero compartir contigo ese proceso, por una sencilla razón:

Todos, no importa si tenemos una empresa o somos empleados, tenemos una marca personal. 

Cada emprendedor, periodista, fotógrafo, médico, asistente o ama de casa tiene su propia manera de presentarse ante el mundo y de interactuar con los demás. Esa personalidad está definida por nuestro aspecto, nuestros gestos y lo que decimos. Pero también por factores de «largo plazo», como la reputación que construimos a lo largo de los años.

Y es importante entender que aún cuando no hagamos nada planeado, o ni siquiera le prestemos atención al tema, siempre vamos a enviar un mensaje o «vibración» a los demás. Seguramente confuso e incongruente, y hasta contrario a nuestros propósitos. Por eso es tan importante definir cómo podemos aprovechar esta oportunidad.

Empecemos por entender el concepto de marca personal. De todas las definiciones que encontré, la que más me gusta es la de Jeff Bezos, el fundador de Amazon:

Tu marca es lo que dicen de ti cuando no estás en la sala.

Esta frase me encanta porque deja claro que hacer branding personal no tiene nada que ver con construir un personaje ficticio, ni es algo que podamos manipular. Por el contrario, tiene que ver con ser auténticos y congruentes a lo largo del tiempo.

De «bicho de redacción» a Laura Emprende

En mi caso, como reportera y editora en algunos de los medios de comunicación más importantes de América Latina, siempre estuve acostumbrada a asociar mi nombre al de un corporativo. La Nación, América Economía o Entrepreneur fueron grandes llaves de entrada a información relevante, fuentes exclusivas y eventos importantes. 

Cuando tomé la decisión de emprender, mi reto estaba claro: ¿sería mi marca personal suficiente para seguir abriendo esas mismas puertas? Hace cinco años, cuando supe que en algún momento dejaría las ligas de los grandes medios, la respuesta era clara y dolorosa: no. Mi nombre estaba ligado al de “la directora editorial de la revista de negocios de mayor circulación en México”, pero fuera de ese paraguas poco se sabía de mí.

La verdad es que estaba haciendo poco para cambiar eso. Le huía a hablar en público, ya que me sentía poco capacitada para eso y tenía pánico escénico. Tampoco era muy activa en redes sociales, sinceramente me parecían una pérdida de tiempo. Y ni siquiera tenía fotos hechas por un profesional. Yo era un verdadero «bicho de redacción».

Pero cuando me di cuenta de la importancia que tenía el branding personal, junté coraje y salí al ruedo. Un día tuve mi primera sesión de fotos. Empecé a trabajar en el manejo de mi voz y en cómo podía mejorar mis presentaciones y conferencias. Y un mes de diciembre, cuando las fiestas de fin de año habían bajado el ritmo de la redacción, desembarqué en Twitter. Laura Emprende, de hecho, nació de mi nombre de usuario en esa red social.

Desde entonces, he trabajado en desarrollar un estilo, voz y personalidad propios. Y por supuesto, en mantener mi reputación a través de proyectos sólidos y profesionales. Hoy, aunque todavía tengo mucho que hacer, siento que mi marca personal es una herramienta poderosa para conectar mi negocio con mi audiencia.

Ten en cuenta además que las grandes compañías invierten sumas enormes cada año para permanecer relevantes: según un estudio de la consultora McKinsey, la inversión mundial en medios fue de US$1.6 billones en 2014 y llegará a 2.1. billones de dólares en 2019.

Desarrollar una marca personal no es sólo es más barato que invertir en publicidad, también puede tener un mayor impacto en tus estrategias de marketing.

Pero cuidado: hacer branding personal es un proyecto a mediano y largo plazo, en el que no hay atajos. Pero puedes, y debes, empezar hoy.

Según mi propia experiencia y el consejo de grandes expertos, estos son los 5 pasos para construir tu marca personal.


#1 Identifica tu ventaja competitiva

Si hay una palabra que define nuestros tiempos es “competencia”. La tecnología y la globalización han aumentado de forma exponencial las opciones para el consumidor, por lo que tu primer tarea para construir tu marca personal es diferenciarte. Pregúntate: «¿En qué soy mejor? ¿Qué he hecho de manera diferente, que pueda resultar valioso para mi audiencia?”

Como explican Reid Hoffman (fundador de LinkedIn) y Ben Casnocha en el libro El mejor negocio eres tú, tu ventaja competitiva está constituida por tres fuerzas diferentes y siempre cambiantes: tus activos (lo que posees en este momento), tus aspiraciones y la realidad del mercado.

Si te enfocas en tu valor diferencial, tendrás un mercado más pequeño. Pero también una voz más relevante y poderosa, y con más oportunidades de engagement con tu mercado objetivo.

#2 Trabaja (e invierte) en tu imagen

Aquí necesitas tres cosas: un nombre, un logo y fotos de calidad. Nada de imágenes de Instagram de las últimas vacaciones o un logo hecho “de favor” por una amigo diseñador. No necesitas gastar millones en esto, pero si quieres tener un impacto positivo tienes que invertir. Seamos serios.

Tu marca puede ser tu propio nombre o una frase que te identifique.

En mi caso elegí Laura Emprende, porque es una frase que dice claramente lo que hago, invita a la acción y me recuerda una de mis canciones favoritas.

En cuanto al logo, hoy hay opciones muy accesibles para contratar un diseñador freelance via Internet, como 99designs, Fiverr o Upwork. Yo trabajé con un profesional con quien colaboré durante muchos años, que me conoce bien y supo desarrollar una imagen que me identificara claramente. No se trata sólo de que un logo sea bonito: debe conectar contigo.

Lo mismo pasa con las fotos, tienen que mostrar quién eres. Contrata a una estilista, un maquillista y un fotógrafo para hacerte brillar, pero antes discute con ellos tu personalidad y qué quieres proyectar. La autenticidad es siempre el mejor camino.

#3 Desarrolla tu página Web

No necesitas nada demasiado complicado. En principio, solo una página que diga quién eres, qué sabes hacer y qué puedes ofrecer a tu audiencia (o por qué deberían seguirte). Las redes sociales son importantes, pero éste es el lugar donde quieres recibir a la gente cuando hagan una búsqueda sobre ti. Y donde puedes compartir contenidos útiles para ganar su confianza.

Para desembarcar en Internet hay herramientas gratuitas como WordPress, Blogger y Tumblr. Mi recomendación es que, aunque elijas algunas de estas plataformas de blogging, inviertas de entrada en un hosting propio, para tener un mayor control sobre tus contenidos.

Como me advirtió un profesor de un diplomado de marketing digital que cursé, «nunca construyas sobre terreno ajeno».

#4 Construye autoridad y credibilidad

Si quieres ser reconocido como una voz autorizada en tu industria, o como un experto, tienes que hacerte escuchar. Crear contenido es el primer paso para hacerlo, pero no la forma más rápida o la más barata: escribir artículos de calidad y que la gente quiera compartir requiere horas de dedicación. Y hoy no hay nada más caro que el tiempo.

Puedes arrancar con tu blog, y luego compartir contenido en medios impresos y digitales que tengan influencia entre tu audiencia. También debes trabajar en un plan de promoción en redes sociales. Pero recuerda algo importante: no importa cuál sea el canal, aquí tu objetivo debe ser generar engagement, no vender. Eso vendrá después.

#5 Mantén una red activa de contactos

Los emprendedores más exitosos no solo son personas creativas o buenos administradores. También son capaces de sumar a otros a su proyecto, tanto dentro de la empresa (empleados) como fuera (clientes, proveedores o inversionistas).

El networking es importante porque tus relaciones personales y profesionales también definen quién eres y qué dice tu marca.

Hay mucho que decir sobre este tema, pero si tuviera que recomendarte una sola cosa diría: se un constructor de relaciones. Como explican Hoffman y Casnocha, las típicas relaciones públicas son transaccionales: las personas sólo piensan en lo que pueden sacar de los demás. “Los constructores de relaciones, en cambio, intentan antes que todo ayudar a los demás, y no llevan la cuenta de sus favores”, dicen.

Construir una marca personal es un proceso en el que necesitas trabajar cada día. Y del que no puedes esperar resultados inmediatos.

Pero si lo haces bien, construirás una audiencia comprometida con tu marca, y dispuesta a escuchar lo que tengas que decir y ofrecer.

¿Cuál ha sido tu experiencia en la construcción de tu marca personal? ¿Te gustaría saber algo más sobre este tema? ¡Me encantaría leer tus comentarios!

Fotografía: Johany López, Free Images.